Esta es una serie de fotografías analógicas de doble exposición. El proyecto empezó en Bogotá, Colombia, donde fotografiamos piezas de orfebrería prehispánica en el Museo del Oro. Meses después, enviamos el carrete a Barcelona, España, donde lo insertamos en otra cámara para hacer la segunda exposición con fotografías de nuestras obras. Esta serie resalta la tradición orfebre que los pueblos indígenas perfeccionaron por treinta siglos hasta que la colonización destruyera la práctica.
Los orfebres de Abya Yala hicieron estas piezas como ofrendas a la tierra y dejaron su memoria grabada en ellas. Generaciones de personas enterraron oro junto a sus muertos en guacas por todo el continente: desde la selva del Darién hasta el Río de la Plata. Los colonizadores saquearon estos sepulcros para derretir las piezas en lingotes de oro que enviaban a Europa. Las piezas que se preservaron terminaron presas en colecciones privadas o museos. El viaje de los carretes de Colombia a España evoca el trayecto que el oro arrancado del suelo de Abya Yala recorrió para enriquecer a Europa. En estas imágenes, las piezas orfebres antiguas se encuentran con obras contemporáneas y se liberan del espacio del museo en las abstracciones de montañas y ríos retratadas en nuestros grabados y pinturas.
Entre el 2023 y el 2025, el pueblo Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta en Colombia logró el retorno de cinco piezas orfebres sagradas que permanecieron en el Museo Etnológico de Berlín por más de 100 años. Para los pueblos de la Sierra, estas piezas no son sólo objetos, son seres vivos que mantienen el balance y la conexión entre los espacios sagrados de su red espiritual. Por esto, deben regresar.
En los Andes de Colombia, la gente dice que en ciertas noches “las guacas alumbran”, el oro enterrado en ellas se hace ver pues está vivo. En esta serie, el oro vuelve a la tierra: a sus templos que alumbran.
